Nos adentramos de nuevo en el apasionante mundo de la navegación a vela.
La primera inmersión (en este mundo) fue hace exáctamente un año, y nos sirvió de calentamiento, leve conocimiento de la terminología, acercamiento al medio.. y nos abrió nuevas puertas hasta entonces desconocidas. Vimos que navegar no es un deporte sólo de ricos.
¿Quién no ha soñado alguna vez con largárse una larga temporada en un velero? Si, es el tipo de sueño que en el segundo exacto de pensarlo, lo descartas como posible.
Hoy ha sido el primer día este año. Casi todo lo que aprendí el año pasado se me había olvidado. Miento. Lo que olvidé fueron las palabras con las que se denominan las partes del barco, los cacharros que se utilizan, es decir, los términos. Mi cerebro lo había olvidado, ya que no necesito escotas, ni amuras, ni velas mayores o génovas. Para mi son cuerdas, y no cabos, que ato, y no amarro con un "as de guia", y no suelo andar orzando, ni arribando por la vida.
Pero lo intuitivo del tema, el rollo que pillas con el viento y con el mar, lo he recordado al minuto siete de izar la vela mayor, y manejar el timón. Apasionante.
Cuando sea mayor, voy a navegar.
No se suele acabar siendo lo que se piensa uno que va a ser, pero es más posible de lo que yo creía.
Tampoco recordaba que, después, te duelen partes del cuerpo que no sabías ni que tenías.
La primera inmersión (en este mundo) fue hace exáctamente un año, y nos sirvió de calentamiento, leve conocimiento de la terminología, acercamiento al medio.. y nos abrió nuevas puertas hasta entonces desconocidas. Vimos que navegar no es un deporte sólo de ricos.
¿Quién no ha soñado alguna vez con largárse una larga temporada en un velero? Si, es el tipo de sueño que en el segundo exacto de pensarlo, lo descartas como posible.
Hoy ha sido el primer día este año. Casi todo lo que aprendí el año pasado se me había olvidado. Miento. Lo que olvidé fueron las palabras con las que se denominan las partes del barco, los cacharros que se utilizan, es decir, los términos. Mi cerebro lo había olvidado, ya que no necesito escotas, ni amuras, ni velas mayores o génovas. Para mi son cuerdas, y no cabos, que ato, y no amarro con un "as de guia", y no suelo andar orzando, ni arribando por la vida.
Pero lo intuitivo del tema, el rollo que pillas con el viento y con el mar, lo he recordado al minuto siete de izar la vela mayor, y manejar el timón. Apasionante.
Cuando sea mayor, voy a navegar.
No se suele acabar siendo lo que se piensa uno que va a ser, pero es más posible de lo que yo creía.
Tampoco recordaba que, después, te duelen partes del cuerpo que no sabías ni que tenías.


